domingo, 2 de junio de 2013

MAESTROS DEL SIGLO XXI
Quien cree que los docentes no son profesionales innovadores, no conoce bien los desafíos de la educación en el presente.
En el aula de este milenio, las cosas no suelen ocurrir como se planificaron en el momento de preparar la clase. Las contingencias, los temas emergentes, las necesidades educativas de cada estudiante junto con sus ritmos y estilos particulares de aprendizaje, ponen a prueba la mejor y más perfecta planificación escolar.
Es que no podría ser de otra forma.
Los esfuerzos realizados para modernizar los modelos de aprendizaje, poniendo al estudiante como protagonista del proceso educativo, y que privilegian estrategias colaborativas y participativas en el aula, tienen como consecuencia (y desafío al mismo tiempo) interacciones diversas y muchas veces imprevisibles en el interior de la sala.
Aparece entonces, en toda su fuerza y riqueza, la capacidad y vocación docente de los profesionales de la educación del siglo XXI. Aparecen las competencias innovadoras de los docentes.
Los profesores de hoy tienen que administrar el tiempo aplicando diversos ritmos a las actividades previamente planificadas, escoger adecuadamente los conceptos con que las finalizarán y que al mismo tiempo motivarán la siguiente clase, junto con recuperar y seleccionar información para ajustar el nivel de evaluación de los aprendizajes.
Las decisiones que se deben tomar en el aula determinan que cada clase sea diferente a la anterior y a la siguiente, no pudiendo reproducirse sin el contexto que las generó.
Innovar en educación no es una opción, es requisito indispensable del ejercicio docente del siglo XXI.
Los contenidos y recursos educativos no están exentos de esta premisa. Los materiales deben hoy ofrecer más de una opción de aplicación, permitir responder a la diversidad existente en el interior del aula y ofrecerle al docente herramientas flexibles para implementar sus estrategias de aula.
Sin duda que los desarrollos digitales educativos ofrecen atributos que permiten responder efectivamente a este desafío.
Pero no hay que equivocarse.
Los innovadores son los docentes, no las actividades interactivas ni el software multimedial. Son los profesores los que definen la oportunidad educativa y los que dan sentido didáctico al uso de estos recursos.

El docente del siglo XXI es esencialmente un profesional innovador. Y su rol en el proceso educativo es, sin duda, más relevante que nunca. No se confunda.